Dormir entre burbujas: La Caserne Chanzy, la joya boutique del corazón de Champagne

Desde su apertura, La Caserne Chanzy se ha convertido en un símbolo del lujo discreto; un lugar donde la elegancia se experimenta más que se exhibe.

Jessica Kler

En el corazón de Reims, la capital espiritual de la Champagne, se alza un refugio donde el lujo se expresa en calma, historia y sofisticación: La Caserne Chanzy. Este hotel boutique de cinco estrellas, instalado en una antigua estación de bomberos de los años 20, es hoy una de las joyas más deslumbrantes de la región; un homenaje contemporáneo al arte de vivir francés y al universo del champagne.

Cada rincón del hotel está pensado para reflejar el espíritu de Champagne: luminoso, efervescente y profundamente refinado. Sus 89 habitaciones y suites —de diseño cálido y sobrio— evocan los tonos dorados del vino espumoso, la textura de las burbujas y la mineralidad de los viñedos que rodean Reims. Algunas ofrecen vistas espectaculares a la Catedral de Notre-Dame, joya gótica y emblema de la ciudad.

El corazón gastronómico del hotel es su restaurante insignia, La Grande Georgette, galardonado con una estrella Michelin. Bajo la dirección de un talentoso equipo culinario, la propuesta combina la tradición francesa con una mirada contemporánea y creativa. Los productos locales —desde quesos artesanales hasta verduras de temporada y aves de granja— se transforman en platos elegantes, pensados para maridar con una carta excepcional de champagnes. Cenar en La Grande Georgette es vivir una experiencia sensorial completa: el arte, el vino y la gastronomía en perfecta armonía.

La experiencia se completa en el Spa Deep Nature, un santuario de bienestar inspirado en los elementos naturales del terroir champenoise. Las piscinas subterráneas, los tratamientos a base de minerales y los aromas sutiles de la vid invitan a la desconexión total, mientras la luz tenue recrea la atmósfera de una cava.

Más que un hotel, La Caserne Chanzy es una celebración del estilo francés, una oda a la historia y al placer. Dormir entre sus muros es sumergirse en la esencia de Champagne: dormir entre burbujas, despertar con el eco de las campanas de Reims y brindar, una vez más, por la vida. Porque aquí, donde cada detalle respira elegancia, se confirma una verdad indiscutible: en Champagne, el lujo no se presume… se saborea.

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